lunes, 23 de diciembre de 2013

GESTIÓN DE DENUNCIAS INTERNAS POR PRESUNTOS DELITOS


               Aunque  afortunadamente  no es una situación frecuente, en ocasiones dentro de las empresas se producen escándalos que generan cierta conmoción.  No me refiero en este post a los rumores o chismes, sino a situaciones más graves: por ejemplo, presuntos delitos cometidos por personal  de la empresa.

                 Imaginemos: la apertura de un expediente interno contra un trabajador por un presunto acoso sexual a una compañera.  En el momento en que este expediente sea conocido por el resto de la plantilla, no hay duda de que se generará mucho ruido, se desatarán todo tipo de comentarios y  -desgraciadamente-  aparecerán (como setas) un sin fin  de jueces, testigos y verdugos.

                Ante estas situaciones, ¿cómo se debe actuar?; ¿cómo gestionar estos escándalos para evitar, o al  menos limitar, las consecuencias?. Desde luego no pretendo dar una receta mágica, entre otras cosas porque para cada situación concreta se requiere un protocolo específico. Sólo quiero establecer una propuesta básica, derivada de mi experiencia, y sujeta  a todas las críticas, sugerencias y correcciones que queráis hacerme.

                 1.- Reserva y discreción.  Se trata de temas extremadamente delicados, en los que la sensatez y la prudencia deben presidir todas las actuaciones.    Lo ideal es que nada de lo que se haga salga del estricto entorno en el que se tramite el expediente o se adopten las medidas que procedan (denuncias, suspensión temporal,.......)  porque hay que proteger tanto al presunto culpable como, en su caso,  a la presunta víctima.

                2.- Olvida el secretismo. Si el escándalo ya ha saltado, hay que saber manejarlo: lo mejor es hacerle frente con la mayor tranquilidad, rapidez y cordura posible.  Pero ojo: no se trata de contar lo qué ha pasado con pelos y señales, sino de desmontar versiones y evitar juicios paralelos.
                Y para ello la rapidez es fundamental: mientras más tarde se intente desactivar la bomba, más trabajo costará y a más frentes habrá que atender.
 

                3.- Romper la cadena de transmisión es fundamental.  Está demostrado que las  "malas noticias"  se difunden más rápidamente que las buenas, porque se cuentan a muchas más personas.
                Ralf Sommerfeld  (un estudiante alemán) realizó un experimento que concluyó que  "el rumor influye más que los hechos reales en la formación de la reputación de una persona".
 
                  Y para romper esta cadena no basta con un comunicado formal o con un discurso más o menos al uso.  Si el impacto  de la noticia (la gravedad del escándalo) depende, en buena parte,  de la capacidad de comunicación e influencia de quien las trasmite, para desactivarlo hay que recurrir a las mismas armas. Es necesario que la información, que pueda darse,  la transmita alguien creíble, con cierta autoridad (aún informal) y con el conocimiento o preparación suficiente como para poder aclarar dudas y eliminar ambigüedades.

                Recuerda que la mala información es tan inútil y puede ser tan peligrosa como la desinformación o el silencio.

                 4.- Olvida las amenazas. No hay nada más contraproducente en estas situaciones que las amenazas y las prohibiciones. Mientras más prohíbas hablar del tema, más dudas y rumores generarás y más grande harás la bola.  
                Creo que la mejor estrategia es procurar que la información que circule sea lo más aséptica y realista posible.
 
                Además de lo anterior, tampoco es malo recordar la presunción de inocencia y la necesidad de tramitar el correspondiente expediente para determinar la verdad de los hechos.
 
                 5.- No señales. Cuando tengas que hacer frente al escándalo antes de que los hechos queden definitivamente aclarados, recuerda que la culpabilidad debe demostrarse y no prejuzgarse.
                Y esta premisa debe aplicarla en todos los ámbitos, tanto frente a los implicados como frente a los terceros, porque  -como en tantas otras situaciones- debes predicar con el ejemplo y debes ser congruente con lo que pidas a los demás.


                 6.- Y después,.... Una vez aclarados los hechos definitivamente, tu trabajo será acreditar la objetividad de todo lo actuado.

                a) Si los hechos imputados resultan ser ciertos,  explicar qué medidas se han adoptado y porqué esas y no otras.
               Esto será una forma de indicar cuál es la política de la empresa ante este tipo de situaciones;  generará confianza sobre la transparencia y la motivación de la decisión adoptada, sobre la ausencia de arbitrariedad de esa decisión,.......
                Y esta labor es fundamental porque -en algunas ocasiones-  la posible víctima será vista también como culpable. De ahí la importancia de acreditar la seriedad, objetividad  y rigurosidad con las que se ha estudiado la situación.

                b) Si los hechos resultan ser falsos, tu trabajo será de  "reinserción".  El dicho aquél de calumnia que algo queda, en estas situaciones se da con mucha frecuencia.   
                Por ello, la claridad y transparencia al manejar la situación son imprescindibles. No basta con decir:   "los resultados del expediente/la sentencia dice .....", hay que emplearse a fondo para despejar todas las dudas residuales que aún puedan quedar.  Para ello:
                - sé tan rápido en dejar sin efectos las medidas adoptadas (en su caso) contra el afectado como sea posible;

                - no te limites a esperar que todo se normalice, porque corres el riesgo de crear quistes difíciles de disolver;

                - comunica generosamente tu satisfacción por su regreso;

                - haz un seguimiento de la reinserción.